lunes, 29 de octubre de 2007
Carta a Luis
Publicado por Estefanía S.Redondo en 14:50 2 comentarios
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domingo, 28 de octubre de 2007
Emigrantes: La partida
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sábado, 13 de octubre de 2007
EmigranteS: La maleta
-No te preocupes. Volveremos, estoy seguro de ello. Volveremos y nos reiremos de esta partida.
No hubo respuesta. Amaya era incapaz de articular palabra sin que las lágrimas que se acumulaban en sus ojos y nublaban su vista se escaparan y recorrieran su dulce rostro. Y de fondo, por detrás de ellos, las alegres canciones de Elisa regalaban las únicas estelas de esperanza que tarde o temprano volverían a brotar en la familia, quizás en la próxima estación.
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domingo, 7 de octubre de 2007
EmigranteS
-!!!!!!!!!Riiiiiiingg!!!!!!!!!
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jueves, 4 de octubre de 2007
RefLeXión
- ¿Qué es la vida?
Era una pregunta fácil, pero en aquel momento no sabía cómo responder. ¿Qué es la vida? Nunca se lo había planteado. Simplemente la vivía, vivía cada día como mejor podía, pero ¿qué era la vida? ¿era simplemente el paso del tiempo? ¿una sucesión de eventos que se sucedían e iban acompasándose hasta tejer una historia?
Una historia, sí. Como en los cuentos que leía en su infancia, o como las películas que tanto le gustaba ir a ver en el cine. Eso debía de ser la vida: una historia escrita por alguien y proyectada en esa gran bola que gira en el espacio y con los mejores protagonistas, nosotros. Pero si nosotros mismos somos los protagonistas....¿quiere decir que no vivimos nuestra propia historia? Ah, el destino, esa gran incertidumbre que siempre le estropeaba sus mejores planes, ese poder que no sabía de dónde venía que le obligaba a cambiar sus proyectos para un día perfecto y le complicaba la vida. Sí, porque en realidad nosotros planeamos o ideamos nuestro recorrido por el mundo como en una historia de cuento, siempre con final feliz, pero que muy pocas veces se hace realidad. !Qué mal nos debemos de llevar con nuestros guionistas!
La felicidad, la alegría, ¿son el aceite y motor de la vida?
Que pena si es así porque el ser humano, siempre tan complejo e inacabado, nunca se sacia de felicidad. Cuando cree que no tiene nada, se amarga, llora y hasta puede poner el punto y final a su historia antes de que deba ser así. Y cuando lo tiene todo, aún quiere más. Nunca nos conformamos con lo que tenemos. Si hay salud, dinero y amor estaremos agusto por un tiempo, pero después querremos más, hay quien dice que es por evolucionar. ¿Evolucionar?¿a dónde? Esa es la avaricia, ese sentimiento tan humano de querer ser más, de querer tener más y por ello es que nuestra historia cuando predica un final feliz se complica, se enrosca en temas complejos de los muchas veces no salimos invictos.
Pero yo prefiero pensar que es el espíritu aventurero que siempre nos rodea, esa inquietud por saltar de una comedia a un drama, de una historia de intriga a una de terror, de las historias infantiles a la ciencia ficción de la adolescencia. No nos dan Óscars, aunque somos los mejores actores y actrices, protagonizamos plots inigualables, vivimos los guiones más originales...Pero la vida se diferencia del cine en un detalle fundamental: en lo real las historias no siempre terminan con final feliz.
Nunca sabremos si estamos a mitad de película, al principio o al final, pero para que todo de ruede con mayor facilidad mejor alimentarnos con alegrías.
Escena de un nuevo día de nuestra vida. Cámara, luces y ACCIÓN.
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domingo, 23 de septiembre de 2007
¿Te GusTaS?
Cuando las muñecas y juegos dejan de importar, cuando despiertan y empiezan a moverse mariposas en el estómago al ver a un chico, cuando el pasar por delante de un espejo es como enfrentarse a un tribunal sabiendo que te va a castigar, es cuando dejas de ser niño y es ahí, justamente ahí cuando en vez de comerte el mundo éste se te cae encima.Publicado por Estefanía S.Redondo en 13:23 0 comentarios
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martes, 4 de septiembre de 2007
DíaS de RaDio
Llovía. El continuo tintineo de las gotas golpeando la ventana del estudio lo confirmaba. No le daría tiempo a llegar. Sabía que por mucho que pisara el acelerador de su coche no llegaría a tiempo al aeropuerto para verlo por última vez, y eso que él no se lo merecía. Cinco meses después de no tener ninguna noticia suya, la había llamado para decirle que se iba a trabajar al extranjero y sin fecha de vuelta. No había pronunciado ni una palabra cariñosa, no mostró ningún signo de afecto en sus palabras, sólo un 'adiós' frío y distante, como a él le gustaba mostrarse.
No podía ser que se fuera sin más, no así, sin despedirse, sin desprenderse de esa máscara donde ocultaba todos sus sentimientos porque en el fondo ambos sabían que había algo, una sensación extraña que los atraía, si no ¿cómo podía explicarse los más de cuatro años de relación?
Chico duro ante la sociedad, pero débil y cobarde ante sus verdaderos sentimientos. Ella había aprendido a no preguntarle nada, a no pedirle ninguna explicación para que él no se enfadara. Aunque últimamente se enfadaba por todo y por nada, cualquier broma, cualquier gesto,...todo le molestaba de ella, pero nunca dijo el porqué. Por qué a ella que había dejado tanto por él; por qué a ella que había perdido todo su orgullo ante las numerosas ocasiones que él la había humillado; por qué a ella que sin quererlo había aprendido a dejar los sentimientos de un lado cuando lo veía con otras para aprender e imitar lo que a él le gustaba de ellas. Luchó por ser perfecta para él y lo único que consiguió fue un adiós seco.
No llegaría. Aún le quedaba trabajo por hacer y atravesar toda la región para llegar al aeropuerto y casi era la hora del vuelo. Ya no volvería a tocarle ni a besar sus labios; ya no lo escucharía más susurrar sus dulces palabras cuando la oscuridad los rodeaba, aquellos susurros que podía volver a oír si cerraba los ojos.
- Toc-toc
Un golpe en el cristal de la pecera la rescató de él por un instante y la luz roja se iluminó. Estaba en el aire.
Publicado por Estefanía S.Redondo en 14:19 3 comentarios
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